miércoles, 20 de noviembre de 2013

AGAMENÓN, EL GRANDE



" Aquel gélido amanecer dejó atrás a sus vecinos, con lágrimas en los ojos aunque no de tristeza sino de esperanza porque uno de sus hijos, el valeroso Agamenón iba a partir en pos de la preciada reliquia de la ciudadela.
Despues de la gesta de aquella jornada, Agamenón sería para siempre el héroe protector del que hablaban las profecías escupidas por los dioses.
Sin huestes y a lomos de su otoñal caballo, ciñóse el yelmo abollado en mil batallas y se internó sin más compañía que su valor en la espesura del bosque nevado.
... pasaron las horas y cuando la lechuza anunciaba dolorosos presagios, un perro lazarillo ladró tres veces en dirección al sendero real. Y por allí apareció Agamenón, el futuro general, a lomos de su exhausta montura, arrastrando sobre un improvisado transporte de leños, la antiquísima campana..."

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